Miguel BARBOZA PALOMINO
La jerga es utilizada a diario por cada uno de nosotros, y este uso se da desde los “riobas” (barrios) más populosos hasta las zonas más “pitukas”. Quien en nuestros días no posee un poco de “riqueza jergal” (1) esta en la calle, o mejor dicho fuera de la calle. La jerga se ha convertido en una especie de DNI del habla diaria. Buscando la definición de jerga uno llega a encontrar que ésta viene a ser la variedad del habla diferenciada de la lengua estándar e incluso incomprensible para los hablantes de ésta generalmente por grupos sociales marginales, dicha definición es contradictoria a lo que verdaderamente viene a ser la jerga, puesto que la jerga en el Perú se ha convertido prácticamente en una lengua estándar. El lenguaje es una cosa en verdad “alucinante” (sorprendente, compleja), y el mundo y todas las actividades que realizamos se encuentran envueltas de lenguaje, la jerga viene a ser la plasticidad del lenguaje, plasticidad que se traduce en el juego creativo de palabras, “juego creativo” que por cierto no se encuentra dentro de los parámetros de gramaticalidad, razón por la cual su estudio ha sido relegado por las leyes de la rigurosidad científica, me gustaría imaginar pero no puedo, a nuestra carismática “tía” Hildebrandt estudiando el fenómeno de las jergas o empleando en sus conversaciones cotidianas jergas, me pregunto, ¿qué pasaría si se consideraría que así como se tiene “riqueza léxica”, también es necesario tener “riqueza jergal”?, de “ley” (de todas maneras ha de pasar) que a la Dra. Marta le da un infarto o despierta de sus habituales siestas y nos mete un “tabazo” (nos patea de manera cruel y salvaje) en los “huérfanos” (gónadas masculinas). ¿Pero es necesario tener “riqueza jergal”? La respuesta es obvia, es necesario en un mundo como el nuestro, y con mayor razón en un país tan singular como el Perú, donde la cultura “combi” y el boom migratorio le dieron respaldo y bases sociales a este fenómeno que comenzó a gestarse por la década del 50 del siglo pasado, y que actualmente la expansión del chat lo populariza y su uso se hace extensivo no sólo a grupos sociales marginales tal como se consigna en definiciones tradicionales, sino a todos los grupos sociales de adolescentes y jóvenes en un primer momento, y posteriormente a cada persona. Si antes un adolescente estaba en desventaja con un adulto en cuanto a “riqueza léxica”, hoy el adulto esta en desventaja frente a los jóvenes y sobretodo los adolescentes respecto a la “riqueza jergal”.
El lenguaje y los procesos lingüísticos resultan tan complicados que los especialistas en su estudio suelen dedicar gran parte de su vida a investigarlos, y es una realidad innegable que para estudiar la jerga se requiere también varios años, tal es el caso de Julio Hevia, psicólogo de profesión, que dedicó gran parte de su actividad profesional al estudio de la jerga, estudio que tuvo como primer fruto el libro “Habla, jugador”. Agustín Panizo es otro personaje que se dedicó al estudio de la jerga, miembro de la Comisión de Lexicografía y Ortografía de la Academia Peruana de la Lengua, sin embargo, resalta de sobremanera el primer personaje mencionado, puesto que su trabajo “Habla, jugador” le da un enfoque amplio a lo que es la jerga, además de incluir al final del libro un “diccionario jergal”. Yo no soy un especialista, ni tampoco he dedicado varias horas o días de mi vida académica al estudio de la jerga, pero el tema siempre despertó en mí curiosidad, y el estudio de la jerga de una u otra manera esta ligado al terreno de la psicología.
Según la Asociación Americana de Lenguaje Hablado y Oído, el lenguaje es un sistema complejo y dinámico de símbolos convencionales, y el aprendizaje y uso están determinados por la intervención de factores biológicos, psicosociales y ambientales, la jerga también es dinámica y compleja, su uso y aprendizaje están determinadas por factores psicosociales. La jerga es generativa al igual que el lenguaje, y lo generativo tiene la misma raíz que generar, lo que significa producir, crear o gestar. Los humanos somos los únicos que tenemos la capacidad de representar simbólicamente la realidad, sin necesidad de apoyarnos en un contexto inmediato. Pero la jerga es aún más “alucinante”, puesto que nos permite representar de manera simbólica “una realidad” distinta a la “realidad” de su contexto inmediato, ejemplo “batería” (como jerga implica amistad) esta representando una realidad disímil a la realidad inmediata de tal palabra, batería (instrumento sonoro o acumulador de energía). Además se produce el juego creativo de palabras: “ñoba” (baño. Estoy en el ñoba), “taba” (calzado, en alusión a tiendas Bata. Esa taba es nueva), además de palabras que emergen sólo en nuestro contexto y rastrear la raíz de ellas es un tarea complicada “latear” (caminar. Tengo que latear varias cuadras de mi casa al paradero), “jamear” (comer. He estado todo el día trabajando, me voy a jamear), jatear (dormir. Ya es tarde, tengo que jatear).
Este juego versátil de la jerga, incorpora elementos que van desde los lugares, jugadores de fútbol, animales, objetos, alimentos, etc. Un ejemplo del último elemento mencionado es la famosa expresión no te hagas “paltas” (hacerse el desentendido, hacerse el “loco”), o expresiones como que “zanahoria” eres (lógica derivación de sano, es tan obvio, ¿acaso existe alimento más sano que la zanahoria?). La jerga es dinámica, fluye, muchas jergas desaparecen, quedan en el olvido y otras emergen, debido a factores psicosociales, tal es el caso de “Montalbán” (que años atrás, hacía referencia a la pareja oficial de una mujer) en honor al actor mexicano Ricardo Montalbán, que se ve reemplazado en la actualidad por “Montaner” (el “firme”, la pareja de una chica. Va a venir a la fiesta con su Montaner), sólo el tiempo dirá si “Montaner” perdurará, eso dependerá mucho de las condiciones psicosociales. Así como existen jergas que son reemplazadas y quedan en desuso, nuevas jergas emergen y tratan de ganarse su lugar, de expandirse y de quedar en el recuerdo de una generación, pero eso esta en función de la “capacidad de transmitir una realidad” que tenga dicha jerga, un par de ejemplos de nuevas jergas son “galletear” (enamorar, tratar de conquistar “el bobo” de una mujer) “maches” (encendedor, Préstame tu maches). Hay jergas que no desaparecen, que sobreviven, que se acoplan a las nuevas condiciones, que simplemente mutan sus significados, en la década del 60 del siglo pasado “un toque” (una fumada de “troncho”) menos de medio siglo después “un toque” (un momento, Espérame un toque)
Para emplear jergas no se requiere ser un ilustrado, hay que saber con quien usarlas y en que momento usarlas, casi todas las personas las usan, por no decir todos, y quien no la ha empleado no tiene “Cayetano”. La “lleca” (calle) es el laboratorio donde la jerga circula y donde se cimienta y se consolida, y donde se expande desde el “bacán” (fuera de lo común) del “rioba” hasta la “gentita fashion” (a la moda) de las tiendas de ropa, y usarla no es carecer de cultura o de “riqueza léxica”, porque lo que se busca es tener “competencia comunicativa” en todos los ámbitos y en todos los contextos; el psicólogo trabaja mucho con la palabra, y como profesional de la salud esta inmiscuido en la tarea de servir a todos, necesita ser versátil, en fin, uno tiene que estar “mosca” en la “lleca”, uno nunca sabe cuando emergerá una nueva jerga.
(1) concepto tomado de Agustín Panizo.
* Toma fotográfica de la Conferencia "Habla, jugador" El fenómeno de la jerga en el mundo contemporáneo, cuyo ponente fue Julio Hevia/16-12-2008/Facultad de Psicología-UNMSM


2 comentarios:
la jerga es lo más loco del mundo manyas¡
Bien dicho y (tan natural en ti... ¬¬) bien escrito Miguelín! Esta vez no pedire q reduzcas la cantidad de palabras, por ahi se te ocurre desaparecer las jergas y entonces la entrada perdería su razón de ser.
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